un espacio donde no pongo límites, donde saco aquello que quiero poner fuera.

Bienvenid@s a la parte más íntima y profunda de mi trabajo. Lo que estás leyendo es un Blog enteramente personal, al margen de cualquier proyecto profesional en los que pueda colaborar. Es un ejercicio para plasmar con palabras mi proceso creativo, un espacio al que acudo para sentirme bien. Es todo aquello que me estimula, que me hace sentir, que me da una patada en los huevos, que me acaba llevando a sentarme delante del teclado y escribir unas letras.

¿Quién soy?

Me llamo Carlos Ibarreta (Madrid, 1974), licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Alterno mi trabajo como editor en una multinacional con mi participación en blogs como éste  o fanzines como www.lapelotaqueseva.com

Soy un mentiroso compulsivo y un neurótico confeso, y puedo afirmar que escribir es lo único que me trae paz cuando me enfrento conmigo mismo. Soy padre de familia numerosa, amo las barbacoas y cuido de un perro que no ladra pero que me habla por las noches.

Puedes escribirme a carlosibarreta@yahoo.es


Mis últimas entradas


Cocoaxmaté

– Si compras un asiento cama y viajas toda la noche, llegarás a tiempo para el asado de Navidad.  Fue lo último que me dijo Marta antes de que se cortara la comunicación. La cobertura, allá en Salta, siempre había sido una porquería. Y acá, en Buenos Aires, yo me movía con un celular que … Continuar leyendo Cocoaxmaté

Clase de literatura

Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar, que no sería capaz de moverse en medio de esta multitud hambrienta. Ella, que siempre escogía las palabras correctas, las más afiladas, aquellas que sentencian y que preceden los silencios más densos.  Era perfecta, decíamos.  Pero algo pasó. Se diluyó cuando empezaron las preguntas incómodas, cuando el … Continuar leyendo Clase de literatura

Calor

Su marido era insufrible, como el calor en esa época del año. Ella le amenazaba cada tarde con irse, envalentonada tras el tercer martini; cogería la maleta roja del garaje y abandonaría Louisiana para siempre, dejando atrás sus trajes baratos, las muestras de prótesis dentales y ese olor a  grasa de pollo requemada que se … Continuar leyendo Calor